Queti es una perrita cocker spanish que reside en el caserío de Huayllagual. La primera vez que la vi fue un día que decidí salir a lavar los platos en el noque de agua que está afuera de la posta, unos de los últimos días del mes de Mayo, un día bastante agradable por cierto, sin lluvia fuerte y con un sol moderado, un sol que guiñaba el ojo como diciendo no te preocupes hijita, continúa con tu labor que yo te alumbro. Había quedado un poco de comida sobrante en la olla asi que decidí dársela a aquella inocente perrita de ojos color miel que me miraba con tantas ansias o hambre y que me conmovió tanto la bullita del corazón. Queti comió todo en un segundo y medio, es una devoradora de las grandes ligas, y además es dificilísimo que se satisfaga así que la ración para ella debe ser bastante generosa.
Queti en realidad no se llama Queti, su nombre es Kiara, un nombre que no me gusta para nada para una perrita porque mas bien parece nombre de bailarina de tubo, con el respeto de las bailarinas de tubo que nada de malo tienen sino que al contrario brindan un momento de sano esparcimiento a los seres de sexo masculino de nuestra especie, pero creo que Queti es un nombre más apropiado para una perrita de la montaña. El nombre surgió un día a la hora del almuerzo, cuando Doris y yo nos disponíamos a degustar unos deliciosos spaguettis a lo alfredo con papas doradas, mientras la traviesa Winnie, que era aún una minina, una bebé gatuna, merodeaba entre nosotras y de cuando en cuando nos mordía las manos sin piedad. Queti, aún sin nombre, vino hasta nuestra cocina para esperar por su ración diaria, sin contar con que ese día Winnie se sentía más capaz, más segura de acercarse a ella y por qué no intentar una amistad que lejos de ser perdurable, almenos podría hacer más divertidas las tardes de ambas. Entonces Winnie se acercaba una y otra vez a la perrita, le arañaba las manitas, las orejas, saltaba en su espalda ya super confiada, hasta que la cachorrita bastante molesta y adornada con un ligero gruñido, tomo entre sus garras a Winnie rapidamente acercándola sin asco a sus hambrientas fauces. Felizmente Doris actuó rápido quitándosela de un tirón y salvándola de tan desafortunada muerte. Primero fue el susto pero después nos dio mucha risa y se nos ocurrió que Winnie le preguntaba a la perrita hola, me llamo Winnie, y tú? y ella respondía Queti...quetimportaaaaaaaaaaa!!!! Desde entonces quedó bautizada como Queti, y al parecer le gusta, porque aprendió rápido su nombre y lo entiende a la perfección.
No hay comentarios:
Publicar un comentario