lunes, 23 de enero de 2012

¿Serumista? ¿Yo?

Yo nunca me río
de la muerte.
Simplemente
sucede que
no tengo
miedo
de
morir
entre
pájaros y arboles.

(Javier Heraud)





Mucha gente me ha preguntado últimamente el por qué de la doble interrogante en el título de este su humilde, pobre pero honrado blog. Y la verdad la respuesta es más fácil de lo que todos creemos.
Hace un tiempo, antes de iniciar el serums, siquiera las inscripciones, contaba yo con dos empleos: en uno me desempeñaba como docente de Enfermería y en el otro como enfermera asistencial en una clínica de Chiclayo. El hecho de tener un par de trabajos con los cuales mantenerme me hacía pensar innecesario el hecho de tener que escoger una plaza de Serums remunerado que de hecho venía con el plus o la yapa de desarrollarse en lo más rural del ámbito rural.
Pero sobrevino la rutina en el trabajo, la tentativa idea de probar lo desconocido, conflictos emocionales que nunca faltan y me decidí, de pronto, a presentarme al remunerado.
Así como yo, miles de serumistas cada año palpan realidades similares en las que se hacen constantemente preguntas respecto a su decisión de llevar un año completo de vida en el campo con todas las implicancias que conlleva esta. De hecho, la doble interrogante de este blog se refiere más específicamente a los serumistas que elegimos venir a zonas de pobreza extrema en donde se ponen a prueba más que nuestras capacidades como profesionales, nuestra capacidad como seres humanos.
Yo no puedo aseverar que soy la mejor enfermera del mundo, ni que soy como Candy W. Andry, ni como la Madre Teresa, pero para ser serumista hay que tener huevos, y creo que de eso (a veces) podría jactarme.
De todos modos, este blog está hecho para todos los que alguna vez dijimos de esta agua no he de beber. 




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