Yo nunca me río
de la muerte.
Simplemente
sucede que
no tengo
miedo
de
morir
entre
pájaros y arboles.
de la muerte.
Simplemente
sucede que
no tengo
miedo
de
morir
entre
pájaros y arboles.
(Javier Heraud)
Mucha gente me ha preguntado últimamente el por
qué de la doble interrogante en el título de este su humilde, pobre pero
honrado blog. Y la verdad la respuesta es más fácil de lo que todos creemos.
Hace un tiempo, antes de iniciar el serums,
siquiera las inscripciones, contaba yo con dos empleos: en uno me desempeñaba
como docente de Enfermería y en el otro como enfermera asistencial en una
clínica de Chiclayo. El hecho de tener un par de trabajos con los cuales
mantenerme me hacía pensar innecesario el hecho de tener que escoger una plaza
de Serums remunerado que de hecho venía con el plus o la yapa de desarrollarse
en lo más rural del ámbito rural.
Pero sobrevino la rutina en el trabajo, la
tentativa idea de probar lo desconocido, conflictos emocionales que nunca
faltan y me decidí, de pronto, a presentarme al remunerado.
Así como yo, miles de serumistas cada año palpan
realidades similares en las que se hacen constantemente preguntas respecto a su
decisión de llevar un año completo de vida en el campo con todas las
implicancias que conlleva esta. De hecho, la doble interrogante de este blog se
refiere más específicamente a los serumistas que elegimos venir a zonas de
pobreza extrema en donde se ponen a prueba más que nuestras capacidades como
profesionales, nuestra capacidad como seres humanos.
Yo no puedo aseverar que soy la mejor enfermera
del mundo, ni que soy como Candy W. Andry, ni como la Madre Teresa, pero para
ser serumista hay que tener huevos, y creo que de eso (a veces) podría jactarme.
De todos modos, este blog está hecho para todos
los que alguna vez dijimos de esta agua
no he de beber.
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